Cada persona llega a consulta por un motivo diferente.

Algunas buscan aliviar síntomas que llevan años arrastrando. Otras quieren entender qué está ocurriendo en su cuerpo. Y muchas simplemente están cansadas de probar soluciones que no funcionan.

Quizá te reconozcas en alguna de las situaciones que vienen a continuación.

Situaciones frecuentes

Llevas años empezando dietas con mucha motivación, pero tarde o temprano acabas abandonándolas. Has perdido peso en varias ocasiones y siempre termina volviendo. Sientes que sabes perfectamente qué deberías comer, pero aun así nada parece funcionar a largo plazo.

La pérdida de peso rara vez depende únicamente de la fuerza de voluntad. Influyen nuestros hábitos, el descanso, el estrés, la relación con la comida, el contexto e incluso determinadas situaciones hormonales o metabólicas.

¿Cómo trabajaremos?

Mi objetivo no será ponerte otra dieta más. Trabajaremos para entender qué está dificultando el cambio en tu caso, construir hábitos sostenibles y ayudarte a recuperar una relación más tranquila con la alimentación, sin culpa y sin efecto rebote.

Los cambios hormonales pueden hacer que tu cuerpo responda de forma diferente a como lo hacía antes. Es frecuente notar más dificultad para perder peso, acumulación de grasa abdominal, cambios en el sueño, falta de energía o una mayor sensación de inflamación.

Muchas mujeres sienten que hacen exactamente lo mismo que antes y, sin embargo, los resultados ya no son los mismos.

¿Cómo trabajaremos?

La alimentación no puede detener la menopausia, pero sí convertirse en una gran aliada para transitar esta etapa con más bienestar. Adaptaremos tu alimentación a este nuevo momento vital para cuidar tu salud metabólica, muscular, digestiva y ósea, sin perder de vista algo que para mí es fundamental: seguir disfrutando de la comida.

Sentirte hinchada de forma habitual no debería convertirse en «lo normal».

Si acabas el día con el abdomen distendido, tienes digestiones pesadas, gases o molestias frecuentes, es posible que tu cuerpo esté intentando decirte algo.

Muchas veces se normalizan estos síntomas o se intentan solucionar eliminando alimentos sin entender realmente qué está ocurriendo.

¿Cómo trabajaremos?

Buscaremos el origen del problema y no solo el síntoma. Revisaremos tu historia, tus hábitos, tu alimentación y tu estilo de vida para encontrar estrategias que mejoren tu bienestar digestivo sin recurrir a restricciones innecesarias.

El lipedema suele acompañarse de dolor, pesadez, inflamación, sensación de piernas cansadas y, en muchas ocasiones, de una gran frustración por no sentirse comprendida.

Muchas mujeres llevan años escuchando que simplemente tienen que adelgazar, cuando la realidad es mucho más compleja.

¿Cómo trabajaremos?

La nutrición no cura el lipedema, pero sí ayuda a reducir la inflamación, mejorar la sintomatología y favorecer una mejor calidad de vida. El abordaje será siempre personalizado, teniendo en cuenta tus síntomas, tus hábitos y tu momento vital.

Recibir un diagnóstico suele venir acompañado de muchas dudas.

¿Podré volver a comer fruta? ¿Tengo que eliminar los hidratos? ¿Qué pasa si un día me salto la dieta? La cantidad de información disponible puede resultar abrumadora.

¿Cómo trabajaremos?

Más que aprender listas de alimentos buenos o malos, trabajaremos para que entiendas cómo responde tu cuerpo a los distintos alimentos y puedas tomar decisiones con tranquilidad y autonomía. Porque controlar la glucosa no debería significar vivir con miedo a la comida.

Cuando convivimos con una enfermedad inflamatoria o autoinmune es normal buscar herramientas que nos ayuden a encontrarnos mejor.

La alimentación no sustituye al tratamiento médico, pero sí puede convertirse en un apoyo importante para mejorar el bienestar general.

¿Cómo trabajaremos?

Diseñaremos una alimentación adaptada a tus necesidades, basada en alimentos reales y en la evidencia científica, buscando reducir la carga inflamatoria cuando sea posible, mejorar síntomas y favorecer hábitos que puedas mantener a largo plazo.

Recibir un diagnóstico de enfermedad celíaca o una intolerancia alimentaria suele generar muchas preguntas y cierta sensación de pérdida.

De repente parece que ya no puedes comer como antes, aparecen miedos, inseguridad e incluso la sensación de que disfrutar de la comida será más difícil.

¿Cómo trabajaremos?

Mi objetivo no será centrarme únicamente en los alimentos que debes evitar. Quiero ayudarte a descubrir todo lo que sí puedes comer, aprender a organizarte, descubrir nuevos alimentos que te ayudarán a sustituir anteriores, cocinar con seguridad y recuperar el placer de compartir la comida sin miedo.

No hace falta tener una enfermedad para acudir a consulta.

Quizá simplemente quieres sentirte con más energía, organizar mejor tus comidas, aprender a leer etiquetas o dejar de sentir que cada día comes de forma diferente.

A veces lo único que necesitamos son herramientas para hacerlo más fácil.

¿Cómo trabajaremos?

Me gusta que las personas entiendan el porqué de cada recomendación. Por eso, además de adaptar la alimentación a tus necesidades, trabajaremos para que ganes autonomía y confianza. Porque cuando comprendemos cómo funciona nuestro cuerpo, cuidar de él deja de sentirse como una obligación y empieza a formar parte de nuestra vida.

Áreas principales

En qué puedo acompañarte

Cada situación puede encajar en una o varias de estas áreas de trabajo.

  • Alimentación antiinflamatoria
  • Salud digestiva
  • Perimenopausia y menopausia
  • Lipedema
  • Diabetes y salud metabólica
  • Embarazo y lactancia
  • Autoinmunidad
  • Alergias e intolerancias
  • Pérdida de peso y composición corporal
  • Relación con la comida
Empieza tu proceso

Si te reconoces en alguna de estas situaciones, puedo acompañarte.